Accidente del avión de Germanwings. 3 historias de suerte

1427225133-a070459e8c428871085161728aa528ca_Large

Hoy es un día trágico en los corazones de todas las gentes de buena voluntad, especialmente en Düsseldorf. Un avión Airbus A320, concretamente el vuelo GWI9525 de Germanwings, ha caído con 150 pasajeros en las montañas de Los Alpes. Barcelona- Düsseldorf. No parece que haya supervivientes.

Muchos amigos me han escrito, inquietos por si cupiese la más remota posibilidad de que yo fuera en aquel avión. O por si acaso conocía a alguien que hubiera tenido tan mala suerte. Gracias, amigos. Afortunadamente, no. No creo conocer a ninguna de las víctimas. Pero sí conozco a tres personas que han salvado sus vidas.

Es un día de luto, pero me gustaría hablar de quienes, por una u otra razón, han esquivado, por los pelos, una muerte segura. Quienes, sin saberlo, mediante un giro de guión, le dijeron a nuestra amiga de la guadaña “hoy no”. Estaría escrito.

Victoria, Óscar y José Luis. Son tres compañeros de mi trabajo.

Victoria tenía que venir (trabaja en la sede española de mi empresa) a currar esta semana desde Düsseldorf. Estaba mirando qué vuelo no iba a salirle tan caro a la compañía. Éste de Barcelona tenía buena pinta. Pero no era directo. Después de darle un par de vueltas, decidió que le daba pereza hacer escala en Barcelona y compró el vuelo directo desde Palma, un día después. Sin saberlo, salvó su vida. Mañana estará aquí con nosotros, si no hay mayor contratiempo.

Óscar había ido a casa, a Valencia, a disfrutar de las Fallas, que hacía años que no estaba por estas fechas. Aunque había comprado un billete de sólo ida, les dijo a sus amigos que volvería el martes a Düsseldorf, ya que era más barato el vuelo que hoy nos ocupa. Al llegar a España, sus amigos lo abrumaron de cariño. Tanto, que no tuvo tiempo de mirar vuelos. Cuando por fin se sentó a comprar el billete, le dio pena irse tan rápido de Valencia y, convencido por sus amigos, decidió quedarse unos días más. No sabía que aquella decisión había salvado su vida. Estará aquí de nuevo a finales de esta semana.

El mejor caso es el de José Luis. Se había ido a pasar un fin de semana largo a Barcelona. Y tenía el billete comprado para volver hoy en el fatídico vuelo de Germanwings. Un pasaje seguro a “colgar los tenis”, como dicen en México (de donde es él). Por suerte, aunque en aquel momento él lo vió más como el colmo de la mala casualidad, la oficina del paro de Alemania le dio cita para hoy, martes. Cuando el Arbeitsagentur te llama, mejor que vayas si es que no quieres tener problemas. Y él tenía cosas que arreglar. Con todo su pesar, compró otro vuelo y se volvió un día antes. Cuando regresó de la oficina de desempleo, estaba medio deprimido por su situación laboral. No le duró mucho cuando se enteró de que su “mala suerte” le había proporcionado algo más importante: vivir.

Queridos Vicky, Óscar y Luis: cuánto me alegro de que no tomárais ese avión.

Esto es lo que puedo contar hoy, en este blog. Un par de buenas noticias que me atañen, dentro de este estado de shock en el que nos encontramos todos los ciudadanos de Düsseldorf. Cuando ocurren estas desgracias, uno las siente aún más cuando se da cuenta de que podía haberle tocado a uno mismo. Cuando la ruta es una de las más utilizadas por algunos amigos, cuando el avión viene de su país de origen a su ciudad de residencia, o cuando conoce estos tres casos de amigos cuyos destinos tenían escritos que no había llegado el momento. Por los pelos. Como el equipo de fútbol Dalkurd FF de Borlänge (Suecia), que consideró que la escala era demasiado larga y cambió el vuelo.

Mi más sentido pésame a las familias de las víctimas, a la espera de conocer lo que realmente ha pasado con ese avión. Mientras, leo que algunos imbéciles se andaban quejando de que no podían ver un programa de televisión basura porque las cadenas estaban retransmitiendo ampliamente esta triste noticia (algunas, acentuando el dramatismo con la ayuda de una banda sonora lacrimógena, como si fuera necesario), o trato de ignorar ciertos comentarios de cierta gentuza que dice que no ha sido tan grave el tema, ya que iban catalanes/franceses dentro.

A los que nos quedamos, carpe diem. No sabemos cuándo ni cómo, pero la vida es una tómbola. Lo bueno es que, a veces, tenemos suerte y nos da cita la oficina de desempleo.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Uncategorized y etiquetada , , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

2 respuestas a Accidente del avión de Germanwings. 3 historias de suerte

  1. Sorokin dijo:

    Guau. Cómo me alegro por tus amigos. Yo debo de tener miles de horas de avión, de acá para allá, pero el pensamiento de que me pase algo así, a veces me aterroriza. Esos ocho minutos bajando hacia la muerte han tenido que ser terribles. Por eso me alegro infinito por tus amigos

  2. Mª José sanz dijo:

    Felicita a tus compañeros, Es cierto que la vida es una tómbola y que nunca sabemos cual es la papeleta buena.
    Esta mañana hablábamos del accidente en clase de Francés, el avión ha caido justo al lado del pueblito donde vive la familia de Sarah, nuestra profe; nos contaba que algunos de sus amigos montañeros se han prestado como voluntarios para ayudar en la dura tarea de buscar los restos de los cuerpos. Creo que la solidaridad es lo único que nos queda en estas terribles tragedias.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s