Reinventando el Himno de la Alegría (Ode to Joy)

Normalmente, no estaría escribiendo sobre mi trabajo en mi blog personal. No lo haría si no fuera por lo que es, y es eso: algo personal. Esta es la historia de cómo un cúmulo de sueños de distintas personas se unió en un proyecto común, con el fin último de felicitar el año nuevo al resto del mundo. Me da igual si es por mi trabajo: el caso es que es algo muy personal. Nadie me ha pedido que escriba esto, y espero que no interfiera con nada que tenga que ver con nuestro trabajo, que es ajeno a mi persona.

Por si no lo he mencionado nunca, trabajo como responsable de vídeos para el canal de Youtube de cierta empresa conocida a nivel mundial. O sea, hago vídeos. Me encanta mi trabajo y, de vez en cuando, me permite echar mano de mis compañeros para enseñar fuera lo que hacemos o la buena atmósfera que tenemos allí en Alemania. Mis colegas son gente joven, procedente de 40 países, que se presta a todo. Se respira olorcillo a Erasmus por cada una de las salas de la oficina, como podéis imaginar.

Tenemos que pensar qué video vamos a hacer para Navidades, era la preocupación de un tiempo atrás. Yo ya tenía mi idea, pero debía convencer a otras personas de que podía resultar. Sesiones de brainstorming, divergencias de opiniones y gustos, dudas existenciales… pero yo no cejaba en mi idea. Algunos me apoyaron, pero otros decían: “¿A quién va a interesarle un grupo de gente cantando mal?”.

Esat y yo Foto de Irati Aguirre

Esat y yo
Foto de Irati Aguirre

Consiguieron que dudase y empecé a desmotivarme. Salí de la reunión pensando que quizá tuvieran razón. El “Bea, ya sabemos que te encanta la música y que quieres hacerlo, pero piensa bien si realmente es una buena idea que pueda interesar al exterior” de los expertos martilleaba mi cabeza mientras caminaba por el pasillo. Me topé con Alex, un compañero polaco, enamorado de la música y experto en su proceso de grabación. “¿Qué te pasa, Bea?”. Se lo conté. En cuanto empecé, se le iluminaron los ojos. “¡Tienes que hacerlo! ¡Va a ser genial! ¡Yo te apoyo plenamente!”. Estaba tan feliz con mi idea que esa chispa, junto con la que me había ya transmitido el abrazo emocionado de mi amigo Esat cuando se lo conté días atrás y la del jefe de la plataforma italiana, mi gran apoyo, reavivó un fuego que había peligrado extinguirse. ¡Qué cojones! ¡Pues claro que sí!

Pensé en el “Noche de Paz”. Es éste un villancico universal, traducido a todos los idiomas. Lo creí perfecto. Hasta que mi jefa (que había apoyado mi idea desde el principio) me dijo, con razón, que la Navidad no era para todos, y que no podía ser una canción con tintes religiosos, por mucho que no le diéramos ese sentido. Pues a ver de dónde sacaba yo una canción pagana sin derechos, conocida universalmente y traducida a todos los idiomas, que pegase para estos tiempos…

Ludwig van Beethoven

Ludwig van Beethoven

Estaba cenando aquella noche cuando, de pronto, vino a mí sola. La imagen de Estrella, mi querida profesora de piano de cuando era una adolescente: “Beatriz, a ti te va muy bien interpretarle, porque los dos tenéis ese temperamento que puede ser suave y tierno y a su vez dar paso a un torbellino de fuerza que te emana desde dentro”. Año tras año, alguna de sus obras para piano formaba parte de mi programa a examen. Y, por muy difícil que fuera, siempre lo reverencié y me identifiqué con él. Más que con Mozart, precisamente por su temperamento. Era él. El único. El puto amo. Como lo describieron en su día, “un espíritu libre musicalmente exaltado”. Ludwig van. ¡Cómo no se me había ocurrido antes! “Tienes que tocar a Beethoven este año también. Pero ya verás como te va a gustar”, decía Estrella, tiempo atrás. Así que lo vi claro. “Este año también”: íbamos a reinventar a Beethoven. Y nada más y nada menos que su Sinfonía Coral. Punto. Así, algo sencillito 😉

Los músicos Foto de Irati Aguirre

Los músicos
Foto de Irati Aguirre

Ya había congregado a un grupo de músicos de mi empresa, viejos conocidos y algún nuevo descubrimiento. Algunos no se conocían entre sí, pero todos estábamos igualmente ilusionados. Fue su mirada entusiasta la que me convenció del todo. Podíamos hacerlo. Aparecí por allí con el Himno de la Alegría. “¿Una obra clásica?” En fin, sí. Conocida universalmente, modificable como quisiéramos y, además, una oda a la felicidad y al hermanamiento entre hombres. Pareció gustarles aquel argumento, así que la primera vez que nos juntamos (violinista, guitarrista, bajo, pianista, y yo, acordeonista) en una sala de la ofi, intentamos definir qué íbamos a hacer con aquella obra. Ese día estructuramos la canción.

everyone

Foto de Mandarinaparlante

Mientras tanto, no sólo busqué un estudio de grabación profesional de sonido y una sala de ensayos para los músicos (que contase con una guitarra para zurdos), poniendo fechas para cada uno de nuestros avances, sino que convoqué una audición en toda la empresa, buscando voces para formar un coro. Esto estaría también en línea con lo que es nuestra empresa: un lugar multicultural, joven, fresco, en el que convivimos personas de distintas procedencias. Ya habíamos hecho algo siguiendo el mismo concepto en ocasiones anteriores (véase nuestra felicitación para el día de la Madre).

El que quiera cantar y grabar un videoclip, que se presente”. Para mi sorpresa, aparecieron bastantes: unos 30. Allí estábamos Esat, Irati (mi compañera en esto de hacer los vídeos) y yo, cual jurado del Factor X, escuchando las interpretaciones de nuestros compañeros. Muchos de ellos se lo habían tomado verdaderamente en serio, ensayaban en la sala de al lado. Alguno salió corriendo por miedo escénico. Pero el caso es que muchos nos sorprendieron muy gratamente. Elegimos a 14, de los cuales 10 tenían que cantar también solos.

Grabando a Ivano Foto de Beatriz Huélamo

Grabando a Ivano
Foto de Mandarinaparlante

Los músicos ensayamos tres veces, en una sala externa. Las dos primeras, sin batería. Pero para el último ensayo, conseguimos que Dominik, un programador alemán, se uniera al proyecto y diera caña con su ritmo. Durante esos ensayos, cada uno de nosotros se esforzó al máximo para intentar acoplar sus sonidos al resto. Cada uno amamos un género más que otro, y al final salió una versión con tintes de rock que nos convenció a todos (yo, personalmente, soy muy de rock, con toda su distorsión). Tauan, programador brasileño, organizó un poco nuestro caos musical y, motu proprio, se sentó en su casa para transcribir en una partitura lo que habíamos hecho y organizar nuestras sugerencias de melodía y armonía, incluyendo inventarse la parte del violín por entero, de su cosecha.

La historia del coro tuvo su miga. Primero me reuní con los diez que iban a cantar solos. Ya había yo decidido quién iba a cantar qué parte, así que la misión era adaptar el bello poema de Schiller (nada de usar otras traducciones sui generis), cada frase en un idioma, concordando el número de sílabas, el significado entre frases y la rima. Así que nos sentamos juntos para reescribir el texto de una de las estrofas del Himno, que hablaba de los placeres de la Madre Naturaleza, en alemán, thai, inglés, vietnamita, italiano, portugués, español, francés, hindi y croata. Lo conseguimos y aquí está la letra, con su significado:

Freude trinken –mern peuan tee rak Bebemos alegría como buenos amigos
From our mother nature’s breast. del pecho de nuestra Madre Naturaleza.
Moi otieu vui swong, ed il male, Todas las cosas buenas y malas
seguem seu entardecer. siguen su atardecer.
Ella ofrece besos y vino, Ella ofrece besos y vino,
Une ami pour toute la vie. Una amiga para toda la vida.
Pyar se rakhti hai hum sabko. Ella nos cuida con amor,
Njoj smo svi mi zahvalni. le estamos agradecidos.

La segunda estrofa, cantada por todos, decidí que se quedase en idioma original. Así que otro reto: hacer que estas personas extranjeras se aprendiesen el texto en alemán, cuando muchos de ellos no lo hablaban.

Coro Foto de Irati Aguirre

Coro
Foto de Irati Aguirre

El primer día que quedamos para ensayar con ellos, teníamos allí a 14 personas que pensamos que iban a cantar todos juntos la melodía principal para no complicarnos mucho la vida. Cuál no sería nuestra sorpresa cuando, a la primera, lo hicieron perfectamente afinado. Así que vimos que tenían todo el potencial para cantar a cuatro voces y que no iba a entrañar demasiada dificultad. Jennifer, la única alemana, corregía la pronunciación de sus compañeros. Y Tauan, de nuevo, tomó las riendas de la dirección, pues he ahí otro sueño haciéndose realidad: él siempre había querido formar su propio coro y dirigirlo. Así que, haciendo gala de un talento musical sorprendente, improvisó cuatro melodías perfectamente armonizadas (mi agradecimiento hacia él es total, pues me ayudó tanto y lo hizo tan bien que se convirtió en mi héroe), y las repartimos entre ellos. Había nacido un coro real. Ensayamos unas cuatro veces con el coro, en horas de trabajo. La última de ellas, mostrándoles una grabación casera de lo que estábamos haciendo los músicos por el otro lado, para que tuvieran una idea de cómo iba a sonar todo. Era, a fin de cuentas, un coro clásico acompañado por seis músicos rockeros, dando leña al mono. Peculiar, cuando menos.

Chiristian y las mujeres Foto de Beatriz Huélamo

Chiristian y las mujeres
Foto de Mandarinaparlante

Por otro lado, el ya mencionado jefe de la plataforma italiana, Stefano, me había sugerido meses antes hacer alguna colaboración con Christian Göran, el modelo (y fotógrafo) que había aparecido en los anuncios televisivos de nuestra empresa. Ese tipo tan atractivo con barba, una pelambrera que lo ha hecho famoso y objeto de deseo de un gran sector. Un icono de nuestra marca. Así que creímos que podía ser un buen momento para comunicarnos con él. Cuando le expliqué el proyecto con toda la pasión que sentía, el muchacho aceptó de buena gana, compartiendo mi excitación. No me parecía estar hablando con alguien famoso, sino con un tipo que ya conociera, con el que mantuve una conversación muy amigable. Y así fue también cuando lo conocí en persona, ante una copa de Hugo, la noche antes de la grabación: un tipo encantador, este Christian, con quien me sentí a gusto inmediatamente, pues no se alineó con mis ideas preconcebidas de cómo puede ser un modelo. Él es también fotógrafo y alguien con quien se puede hablar. No puedo menos que ensalzarlo como persona, por lo poco que he podido conocerlo, ha sido un placer contar con su presencia y su sonrisa.

Manaswini Foto de Irati Aguirre

Manaswini
Foto de Irati Aguirre

Voy a resumir el día de la grabación en que trabajamos como mulos, durante TODO el día. No entraré en detalles técnicos ni en lo que hicimos con respecto a la imagen, lo que aprendimos ni lo que utilizamos, que en realidad es tan importante o más que todo lo que ya he relatado. A dos cámaras, y teniendo en cuenta que teníamos que grabar tanto el sonido (uno por uno) como la imagen, organizando a veinte personas, ante las grandes expectativas de mis superiores, la responsabilidad era grande. Con que uno solo de ellos fallase, todo se iría al garete. Pero nadie falló. Tanto los músicos (empezamos estando solos, animándonos los unos a los otros), como los cantantes, el técnico de sonido (Daniel de StereoLab studio, que hizo un buenísimo trabajo), cámara (gran esfuerzo el de mi compi Irati con la cámara móvil) y el señor Göran dieron lo mejor de sí mismos.

Tauan Foto de Beatriz Huélamo

Tauan
Foto de Mandarinaparlante

Para los que amamos la música, haber conseguido hacer esta versión en tiempo récord, ha sido maravilloso. Tauan me preguntó al principio que qué pasaría si no lográbamos hacerlo. Contesté que no contemplaba esa opción. Todos hemos aprendido a venerar esta canción de otra manera, nos gustase o no el género. Nos hemos juntado por una música que hablaba de la unión entre hermanos personas de diversos países, produciendo sonidos que alabasen el sentimiento más bello: el amor, la alegría. Hemos satisfecho esa necesidad de sentir algo juntos, más allá de estar unidos por temas de trabajo, de dar lo mejor de nosotros mismos por un proyecto hermoso. Ha habido personas que parecía que llevaban esperando toda su vida que alguien les preguntase si querían cantar. Algunos cantaron en un pasado y han vuelto a la ilusión. Otros han intentado llegar lejos como cantantes y aún sueñan con ello. Han estado ahí. El guitarrista italiano, Ivano, decidió comprarse una guitarra nueva para seguir tocando juntos en el futuro. El violinista español, Miguel, me confesó que toda su vida había tenido un miedo atroz a tocar en público, así que para él había sido un doble reto, superado. Tauan cumplió su sueño del coro y la gente parece que está más que dispuesta a seguir cantando en él en lo sucesivo. Mi querido amigo Esat, el bajista turco, me dijo que se había vuelto a sentir vivo al volver a tocar en un grupo, cosa que echa tanto de menos.

Yo Foto de Irati Aguirre

Yo
Foto de Irati Aguirre

Y yo, qué queréis que os diga… estoy extremadamente orgullosa de todos y cada uno de ellos. Mi trabajo dependía de esa unidad y no tengo palabras para expresar lo feliz que he sido haciendo esta idea real. Escuché cosas muy bonitas después de la grabación. Sentimientos preciosos que me emocionaron hasta llorar. Antes de publicar el vídeo, lo vimos todos sus integrantes, en pequeña comandita, juntos como debía ser, para darle ese aliento metafórico, ese impulso moral antes de salir al exterior. Era nuestro.

Quisiera que entendierais lo que este proyecto significa. No es sólo un vídeo que haya dirigido, producido, montado o lo que sea. No es sólo una felicitación para un mejor año. Es un sueño, un reto (no sólo como “videomaker” y todo lo que conllevaba, sino como música, pues el acordeón es mi tercer instrumento, el que aún estoy aprendiendo a dominar. Y nunca había participado en una grabación musical). Un homenaje a mis años de estudiar piano. A Ludwig van. A la alegría. La alegría es música. Como diría mi compañera Birgit, “es cantar aunque nadie sepa”. Es lo que siempre ha sido para mí. Espero que tengáis un año nuevo lleno de todas estas cosas.

Con respecto a temas comerciales, pues no sé qué será del video en estos días, si a la gente le gustará y lo verá o si quien dijo que a nadie iba a interesar tendrá razón. De momento, parece que está teniendo una respuesta muy positiva, y yo deseo que lo disfrutéis. El día de Nochebuena estaba yo en un bar de mi pueblo y una amiga me llamó diciendo que había visto en el sumario que el vídeo iba a salir en las noticias de Antena 3 (minuto 3:15). ¡Buen trabajo el de mis compañeros de prensa, que lo mandaron a los periodistas, y qué regalo de Navidad más inesperado! Así que espero realmente que llegue muy lejos y que Beethoven y Schiller, desde sus tumbas, estén sonriendo con nuestra osadía. Juntos nos levantamos, divididos caeremos.

Together we stand, divided we fall Foto Huélamo/Aguirre

Together we stand, divided we fall
Foto Mandarinaparlante/Aguirre

Dedicado a: Tauan Zimmermann, Esat Can Ünübol, Ivano Sorrentino, Dominik Siebel, Miguel Bustamante, Irati Aguirre, Christian Göran, Petra Legovic, Chusin Mateechaipong, Anh Nguyen, Denise Toldo, Sonia Cabon, Rosa María Pons, Jose Murta, Manaswini Murali, Samantha Strube, Jennifer Menzel, David Pillon, Giovanni Pelizzaro, Jayda Fogel, Samriddhi Sharma, Alexander Kuczminski y Daniel Schiwek.

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3 respuestas a Reinventando el Himno de la Alegría (Ode to Joy)

  1. Elena Mariel dijo:

    Enhorabuena Bea,

    Me encantó! Tanto escucharlo como veros a todos. Puedes estar muy orgullosa de tu trabajo, ha quedado espectacular.

    Muchos besos para todos, Os echo de menos! 😘

  2. Elena dijo:

    Quedó precioso!
    Saludos

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