Cómo es una boda india (día 2): la ceremonia hindú (Mi viaje a la India V)

Nischita y Abhishek Foto de Beatriz Huélamo

Nischita y Abhishek
Foto de Mandarinaparlante

Thanx to Nischita Abhishek (most beautiful bride ever seen) and Divya Vijay for telling me again the whole process over beer and phone and to my brother Abhishek for inviting me to his wedding and for being my brother, no matter how far we are from each other.

Efectivamente, a las 7:30 ya había empezado el show. Yo llegué un pelín más tarde, y Abhi y su familia estaban colocándose sobre el escenario. Conmigo venía mi sari pero, obviamente, no sabía cómo ponérmelo. Menos mal que ya conocía a las primas de Abhishek (una de ellas había estado en mi casa de Madrid tiempo atrás), que dieron por hecho que la tela no se liaría sola. Y es que, ¿qué hacer con una tela interminable, sin forma alguna, con la que tienes que formar un pliegue bonito alrededor de tu cuerpo? Ellas se pusieron manos a la obra, me dieron vueltas y vueltas, hacían pliegues, remetían la tela por el petticoat, buscaban un alfiler, se corregían la una a la otra. Hasta que, por arte de magia, allí estaba yo, bindi en la frente, manos llenas de henna, pendientes y pulseras dorados, ojos con rimmel negro… nunca había estado tan exótica en mi vida, sobre todo porque no se trataba de un disfraz, sino de una integración cultural que se me antojaba la vez que más guapa me había puesto en mi vida.

Lo que presencié a continuación también sería una de las experiencias para contar a los nietos. Y voy a relatarlo tal y como Nischita me lo ha contado a posteriori, porque yo en aquel momento no entendí prácticamente nada de lo que estaba pasando. Éste es el procedimiento típico de una boda iyengar, paso por paso (es largo, pero os aseguro que no he encontrado en ningún sitio de la web información tan detallada):

Muhurtham

Pueden ser las 7am como pueden ser las 3am, dependiendo de lo que el astrólogo haya considerado como un buen momento para realizar la ceremonia. Y es que antes de la boda, s consulta a un gurú, obviamente, que mira hacia las estrellas y los horóscopos, y cuadra el momento idóneo para que el novio le ponga lo que sería nuestro anillo de casados a la novia: es el tiempo de las bendiciones de los antepasados. Más tarde de la hora que el astrólogo ha predicho, vienen tiempos no propicios para ponérselo, así que hay que organizar toda la ceremonia antes de que el tiempo propicio termine.

Así que, el día D, la novia se levanta temprano y su madre le pone aceite en la cara, manos, piernas. Va a entregar a su hija. Éste es un momento muy íntimo porque después la baña (aunque vayan vestidas). Es una demostración de que le da pena que se vaya y quiere que siga siendo su niña pequeña.

En vestirse, la novia tarda unas dos o tres horas.

Abhi, brahman Foto de Beatriz Huélamo

Abhi, brahman
Foto de Mandarinaparlante

Mientras tanto, el novio, los padres y el sacerdote están en el salón de bodas, en el escenario alrededor de un fuego. También hay una banda de música tradicional. “Brabhramin”: lo convierten en brahmán, o sea, le ponen un cordón de 4 hilos- normalmente, ya lleva 3 en su vida diaria, a modo de bandolera, debajo de la camiseta- porque hay 4 fases en la vida: niño, estudiante, casado y el exilio para la santidad. También se le pone un trozo de hoja en el meñique para purificarlo (hoja santa) mientras repiten mantras. Así, ya está preparado para casarse.

Lo mandan a él y a sus padres a la habitación y llega ella con su familia. Como ella va a irse de casa, en teoría va a cambiar de apellido, a renombrarse (cuando son pequeños, sus padres les dicen su nombre 3 veces al oído) y eso hacen ambos progenitores con ella: nombrarla. Ponen flores en el fuego y repiten mantras.

Luego, ella se va a la habitación y regresan el novio y su familia. Mientras, en el cuarto, ella recibe un sari de su madre y se lo pone (antes vestía uno de su elección) y luego ella y sus padres salen. Es la presentación. Se supone que es la primera vez que el novio ve a la novia. Es otra de las escenificaciones simbólicas que tienen lugar constantemente: como si se comprometieran en ese momento.

La suegra le pone a ella un anillo, y el padre de ella (o el hermano, o el primo) otro a él, como que la aceptan en casa.

Viene una parte de teatro: el novio se viste con Gita y paraguas, como si se fuera al Himalaya a hacerse santo, directamente a la 4ª fase de la vida, y entonces la familia de la novia le frena, tiene que evitar que se vaya, y entonces las mujeres traen a la novia para que la vea y se le quiten las ganas de irse. Uno le quita el paraguas, el otro las sandalias, hasta que vuelve al hall. Los músicos acompañan la vuelta triunfal con música.

Ella, mientras, acepta joyas de todas las mujeres, y la madre de él le da otro sari, que ha de ponerse. Todo ello es porque en ese momento es como si fuera Lakshmi (la diosa del dinero) y es aceptada en la nueva familia para traer prosperidad (le dan todo esto porque así se adora a Lakshmi).

La familia de ella le pone el haldi (cúrcuma en polvo que se ponen en la frente) y dan más regalos para vestirse. El novio y otro hombre de su familia (normalmente, soltero) desayunan, servidos por la madre de ella, que les da la bienvenida.

Así, como iba diciendo, la novia ha de volver a cambiarse de ropa con lo que le da un hombre de la familia de él.

Poniéndose los collares Foto de Beatriz Huélamo

Poniéndose los collares
Foto de Mandarinaparlante

Entonces salimos todos fuera, a un columpio decorado con flores que había en la calle. La familia de él sale al columpio y la de ella la lleva hasta él. En la India, la chica puede casarse con un tío materno, así que así se expresa que él no tiene objeciones y que la lleva al columpio para que se case con otro.

El novio la toma de la mano y se sientan. El columpio simboliza los altibajos del matrimonio y que aun así deben permanecer juntos. Él tiene que cogerle la mano y no puede soltársela, aunque les empujen un poco.

Hacen un juego de ponerse los collares el uno al otro, los tíos los aúpan y el que consiga poner los collares antes al otro es el que más manda. Han de ponerse 3 collares el uno al otro, aunque las familias juegan con ellos, intentando apartarlos o acercarlos para que no consigan ponerse los collares, y que así ellos y el resto se rían un poco. Una vez puestos, el hombre ya ha accedido a casarse.

Bendiciones de las mujeres. Foto de Beatriz Huélamo

Bendiciones de las mujeres.
Foto de Mandarinaparlante

La gente casada de ambas familias los bendice frente al columpio (en este caso, eran mujeres) y hacen círculos con bolas de arroz coloreadas, por ejemplo, a su alrededor, para absorber lo malo, tirándolos en todas direcciones, como ofrenda a los ancestros, a los muertos (prafad). Después las tiran hacia atrás para que dejen atrás lo malo. También les dan de comer plátanos con leche.

La madre de ella lava los pies de él como símbolo de respeto, porque él va a cuidar de su hija.

Se pasa el aarthi (vela) otra vez porque todos les han mirado y hay que evitar las malas intenciones. También le ponen un punto negro detrás de la oreja a ella, y a él en la cara (más símbolos de protección).

Después, de la mano, entran en el hall y se sientan. Empieza la ceremonia matrimonial propiamente dicha:

El sacerdote ofrece al fuego sagrado arroz, mantequilla… todo esto significa prosperidad.

Él coge el thali (mangala Sutra, es el collar que simboliza el matrimonio, como si fueran nuestros anillos, pero que el novio le pondrá a la novia alrededor del cuello) y lo enseñan al mundo. Ponen un recipiente de metal con leche (es como si fuera su sangre) y un coco encima (simboliza la diosa de la fertilidad) y le rezan para que bendiga la unión, le ofrecen flores y fruta. Ella le pone el thali encima al coco. Lo bendicen, la hermana lo enseña por allí a todos los invitados, quienes también lo bendicen. Yo lo bendije también, claro.

El novio se sienta, ya que ha aceptado casarse y el mundo lo sabe, así que el padre de ella le lava los pies.

Despidiéndose del padre Foto de Beatriz Huélamo

Despidiéndose del padre
Foto de Mandarinaparlante

Ella se sienta sobre su padre con los brazos en su cintura, ya que es la última vez que será suya, y repite lo que dice el sacerdote. Después, el padre, que está muy triste, la deja ir, y ella pasa a la familia de él por voluntad propia. Es muy común que la familia de ella llore en este momento.

Después, ella se cambia de nuevo el sari y lo lleva como Andal, su diosa. También lo llevaban así su madre y su abuela (todas las familias lo hacen así).

Ahora viene lo más importante de la boda: llegamos al momento astronómico en el que hay que ponerle a la novia el thali para que los ancestros los bendigan antes de cierta hora, porque después viene el tiempo de los demonios, como ya he dicho.

El Thali Foto de Beatriz Huélamo

El Thali
Foto de Mandarinaparlante

Ella se sienta sobre su padre y él le pone un hilo alrededor de la tripa (tiene que ver con los hijos). El novio tira de ella, que está con sus manos juntas, y la levanta del padre (por última vez). Luego le pone el thali alrededor del cuello. El thali se compone de dos casas de oro, como dos puertas juntas: ya que no olvidemos que una boda típica india une no sólo a dos personas sino a dos familias. Pero también pueden ser dos tetas (otro símbolo de la fertilidad). Él hace tres nudos (dos los hace él y otro la “hermana” de él porque está de acuerdo con la unión).

Alrededor del fuego Foto de Beatriz Huélamo

Alrededor del fuego
Foto de Mandarinaparlante

El marido no puede soltar la mano de su esposa, y tienen que caminar siete veces alrededor del fuego. Poco a poco, sentándose y prosiguiendo. Él le coge la mano y el pie y retrocede 7 pasos (cada uno de ellos es una promesa: ser fiel, amor, hijos, etc…) y ella los camina junto con él, hacia delante. Cada vuelta al fuego es una promesa de estar juntos (enfermedad, etc) y la última vez va ella sola por si viene la muerte, que la tome a ella antes (increíble esto. Quizás tenga que ver con aquella terrible costumbre de que si el marido moría antes, ella se tiraba a la pira funeraria, o con el repudio que experimentaban las viudas por el resto de la sociedad). Siempre de la mano, en una vuelta su tío le pone un anillo en el pie, y lo hace de tal manera que ella camine con la mano de él debajo (significa que ella le va a cuidar).

Queman todo lo malo en el fuego.

Con un niño Foto de Beatriz Huélamo

Con un niño
Foto de Mandarinaparlante

Viene el hermano de ella y se sienta a su lado para ofrecer cosas para quemar. Así se ve que está contento, que ella ya no es su responsabilidad.

Después viene un niño pequeño que se sienta encima de la novia y ella le da de comer algo dulce, como símbolo de la maternidad.

Luego vendrá la gente a bendecirlos.

Por último, ella se sienta sobre el novio y él le dice cosas, porque es como una niña pequeña (y él como si fuera su padre) y la cuidará.

Peleando por el coco Foto de Beatriz Huélamo

Peleando por el coco
Foto de Mandarinaparlante

Después juegan a tirarse cocos y a pelear por un coco entre los dos, y el que se lo lleva es quien mandará en casa (la familia les ayuda y es un momento divertido, pues animan en la lucha).

En este momento, la ceremonia ha terminado. Todos estábamos exhaustos, sobre todo la pareja de recién casados. En el respiro que tuvimos, jamás había visto a Abhishek tan agobiado por la poca falta de sueño, el cúmulo de gente y las creo que siete horas de ceremonia. Sudarshan no había venido porque tenía dolor de garganta y el médico le había dicho que no podía venir, ni tampoco de viaje con nosotros.

Banquete Foto de Beatriz Huélamo

Banquete
Foto de Mandarinaparlante

Después se come, pero no tienen por qué comer todos a la vez, sino que la gente baja cuando quiere. La comida es sobre hojas de plátano, sentados en aquel piso bajo, en mesas largas. Tampoco sabría describir lo que comí, pero fue un cúmulo de sensaciones, explosiones de sabores nuevos.

Pensaréis que ya estaba todo terminado, y os equivocáis (si echáis de menos el baile, perded toda esperanza, pues no se baila en las bodas indias). Por último, hay una pequeña ceremonia que simboliza cómo reciben a la novia en casa del novio. Pero lo hacen en una habitación de la sala de bodas, llena de cosas: de comida, flores… Entran juntos, dándole una patada a la puerta para tener buena suerte y, una vez dentro, y ella llena el sari de arroz (todo normalmente con la mano derecha). Ha entrado con el pie derecho y da el arroz a los dioses y enciende las velas (es Lakshmi). Toda la gente de parte del novio le da una cucharada de azúcar (creo que en mi caso fue leche lo que le di), como recibiendo a la nueva hija que va a traer dulzura, deseándoles una vida dulce a ambos.

Lo que he oído que tienen que hacer los días siguientes es, o bien él va a casa de ella durante 3 días y después ya pueden irse de luna de miel, o lo que me contó Nischita que hicieron: Ella, en su nueva casa (de él), invita a su familia a comer. Ella sirve los platos como si fueran invitados, porque en teoría ya no es su hija, se ha convertido en su nuera y tienen que bendecirla. En el caso que nos ocupa, después se irían a Alemania, así que eso de vivir con la familia de él no se cumpliría.

Él la cuidará Foto de Beatriz Huélamo

Él la cuidará
Foto de Mandarinaparlante

Esto es una boda india, y que me perdonen si he confundido algo o relatado algo mal, es demasiado complejo para un occidental inexperto, teniendo en cuenta que me han vuelto a contar todos los pasos. Tuve la suerte de vivirla. Después de todo el proceso, mi querido amigo dijo que quería acostarse un rato, así que ése fue el momento de la despedida, ya que yo viajaría los días siguientes. “Nos vemos en Alemania”. Nos abrazamos con fuerza y sentí cuánto nos queríamos, y que mi hermanito indio agradecía de corazón que hubiéramos ido a presenciar este momento en el que comenzaba un nuevo capítulo en su vida, rodeado de cientos de invitados que ni siquiera conocía, exhausto y un poco asustado. Me emocioné mucho al abrazarle y di gracias al universo por haber podido estar allí con él.

Me cambié de ropa y seguí conversando allí un rato con abuelas (que me abrazaban, también), con los amigos de Nischita (gente encantadora), viendo a los trabajadores de la boda (que también habían dormido en el salón de bodas durante esos días – en realidad, había unas cuantas habitaciones donde muchos familiares habían dormido) pulular de pasillo en pasillo.

Cuando llegó Philipp de dejar nuestras maletas en casa de la hermana de Nischita, que las custodiaría hasta que volviéramos, empezó nuestro viaje: Laura, Philipp y yo, y un billete de autobús que partía aquella noche.

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