A ambos lados del muro

Campo de refugiados de Deisha

Foto de Beatriz Huélamo

-¡Pasaporte!

Otra vez. Acabábamos de enseñarlo hacía un metro, ¿es que ya se les había olvidado quiénes éramos?

- Vacíen el coche por completo, dejen la ventana del copiloto un centímetro abierta y salgan.

Imaginamos que por ahí iban a introducir un gas para ver si llevábamos explosivos en el coche. Tenía un minuto exacto para esconder las pegatinas y el llavero de apoyo a Palestina que me llevaba de recuerdo en el paquete de galletas, acojonada. Cuando el tío regresó, no nos devolvió los pasaportes, sino que me miró, inquisitorio, y disparó verbalmente: “Tenemos un problema con la mujer. Tiene que venir con nosotros”.

¿A qué huelen las nubes? Elegí un mal día para intentar dormir en el coche. El pinche de policía (un chaval que, a lo seguro, estaba cumpliendo su segundo o tercer año de servicio militar obligatorio) me llevó delante del típico poli chuleta, con gafas de sol y cara de pocos amigos, que me soltó: “Que no cunda el pánico”-que es, exactamente, cuando le dio al botón de “on” de mi sistema de pánico- “pero tenemos un pequeño problema de seguridad con usted. ¿Tiene armas? ¿Es su primera vez en Israel?”. Mis ojos desorbitados saltaron de mi cara y rebotaron en los cristales de esas gafas de sol inexpresivas, frías… mentirosas. En el momento en el que me quitó el teléfono móvil, la cartera y me mandó adentro, me sentí ultrajada. Quizá hacen bien en desconfiar de las mujeres, quizá su exnovia se la pegaba con Shlomo el butanero, o tal vez pensasen que mi apellido podía descender de etimología árabe (como es cierto, aunque intuyo que no lo saben) y mi foto del pasaporte, de fotomatón, me dé apariencia de fátima de bazar. No lo sé, pero me pregunté si me iban a meter un dedo por el culo para ver si tenía dinamita.

Pasé por el detector, al igual que mi paquete de galletas y mi montón de ropa sucia que mi compañero de viaje, que nunca pierde el buen humor, introdujo silbando en la máquina. Me sentaron en una silla pero nadie me preguntó nada. Me dejaron allí sudando la gota fría y medio temblando, intentando imaginar qué problema tendrían conmigo: si fue por una multa que olvidé pagar alguna vez o es que alguien se había hecho pasar por mí, o… o… Midieron mi nivel de estrés, me pusieron a prueba, chicos listos y, al comprobar que mi frecuencia de tembleque no llegaba a baile de San Vito, me devolvieron mis cosas y nos dejaron ir, sin decir nada. Esta fue mi experiencia en el check-point de la frontera del norte de Jenin, en Palestina. Ya habíamos pasado otros, pero ninguno como éste. Y lo primero que hicimos al salir fue cagar, los dos.
Ya estábamos en Israel.

A día de hoy, un muro de 700 kilómetros (ver vídeo) separa a israelíes y palestinos. Una serpiente que crece, se expande, fagocita lo que encuentra a su camino y hace engordar los campos de refugiados. Yo he estado en tres, y he escuchado las historias que sus habitantes me han contado, que pasan por arrestos, disparos nocturnos y una racioncita rutinaria de gas lacrimógeno. Es su día tras día para que así no se les olvide que no pueden relajarse, que quizá no deberían estar ahí. Que la llave que aún guardan de su antiguo hogar, al otro lado de la boa constrictor, va a seguir cogiendo polvo. Puede que su casa les pertenezca, pero el suelo no. Y ahora viven en aglomeración, en casas con bidones de almacenaje de agua en el tejado, por si a alguien le da por cortarles el suministro dos semanas al mes.

Entrada a Hebrón

Foto de Beatriz Huélamo

Si Jesús hubiera vuelto a nacer en Belén, hubiera flipado. Hubiera estado rodeado de un paisaje tan bonito como los edificios singulares de las colonias israelitas, rodeando la ciudad, amenazantes, imponentes. No hubiera podido entrar en Jerusalén jamás, por lo que los mercaderes del templo habrían seguido con su top-manta. Estaría, como la gran mayoría, por la calle, viviendo como se diera el día. Si hubiera ido a Nablus, se hubiera horrorizado: la ciudad está llena de pósters de mártires palestinos armados con un Kalashnikov: uno de esos con los que te apuntan unos y otros en los check-points, a la cara, cuando pasas con el coche. Esos mártires existen en cada familia y quizá son padres, hermanos o primos de alguno que está en la cárcel, sin ningún proceso en su contra, hasta que al cuidador de turno le salga de las narices soltarlo. Khaled estuvo 4 años porque sí, y ya no puede jugar al fútbol porque le dispararon en la pierna. Por hablar de uno.

En Hebrón, Jesús hubiera podido pasear sólo por uno de los lados de la ciudad, ya que una calle vacía separa la parte judía de la musulmana. Un efecto fantasmal que desazona a turistas como yo que, cuando lo cuento, no me creen: “¿de verdad que aparcásteis allí el coche?”. Sí, tras una hora sin poder encontrar la ciudad (no hay señales que indiquen dónde está), aparecimos en Hebrón por arte de magia, pero donde sólo se oye el canto de un pájaro afónico. Donde todo está cerrado por orden superior, derruido, y donde algunas puertas están “decoradas” con una estrella de David, pintada con spray. Por encima de las calles del bazar hay redes, alambres, que protegen al viandante de lo que le pueda caer desde arriba, por lo que el cielo se vislumbra por entre la basura que hay sobre nuestras cabezas. Shuhada street, cuánto podrías contar si hablases.

Vista del Mar Muerto desde Masada

Foto de Beatriz Huélamo

Jesucristo quizá hubiera podido ser tentado en Jericó o visitar el precioso monasterio de Mar Saba pero, al llegar al Mar Muerto, el punto más bajo del mundo, no habría podido cruzar la frontera por tener la matrícula del coche con caracteres verdes, así que se hubiera perdido el encaramarse al nivel del mar subiendo los 400 metros  del monte de Masada, un lugar impresionante al que dio forma el rey Herodes y cuyas paredes, ya en ruinas, tuvieron el honor de asistir a un suicidio masivo de 900 personas, en época de los romanos. Tampoco habría podido reclutar a San Pedro en Cafarnaúm, ni habría vivido en Nazareth.

Jesucristo no habría podido pasar pero yo, sin sello en mi pasaporte (pedí que me lo pusieran en una hoja aparte que me rompieron, ellos mismos, dos metros después, en el mismo aeropuerto, irónica burocracia), pude. Y así comparé la historia que oí de los fagocitados con la que oí de los que fagocitan: un pueblo históricamente rechazado, aniquilado y expulsado de todas partes, que no tenía dónde ir. Una población donde cada uno es un soldado, y vive en ciudades como Haifa, Tel Aviv o Tiberias, donde se puede fácilmente olvidar que, a pocos kilómetros, existe una ocupación militar. Vale que en los centros comerciales te registren y te abran los bolsos antes de entrar, pero no se tiene por qué pensar en ello. Religiones, culturas y creencias distintas conviven como pueden, y los habitantes están orgullosos de ser y de estar.

¿Quién es culpable, quién empezó? Podríamos hablarlo durante horas. Quién es el bueno, quién es el malo, quién tiene más culpa de sangre, quién le arruina la vida al otro. Sí, es un tema. Pero los palestinos no se quieren ir de su tierra, y los israelitas tampoco. Yo, bicho de culo inquieto, he tenido el privilegio de poder cruzar por los dos lados (lo triste es que haya un “lado”) del muro, y mi experiencia en el check-point o en el pasillo con puertas metálicas de Hebrón es una minucia, mera aventura, pura anécdota, comparada con la vida cotidiana de estas personas.

Su última vez (y lo cubro)

Foto de Beatriz Huélamo

Cierro con la imagen de un palestino que conocí en Beit Sahour, que nos llevó a cierto monte desde donde se veían esas colonias habitadas por fanáticos sionistas. Allí, el muro todavía tenía que terminarse; le quedaban tres metros para cerrarse. Quizá el mes que viene esté soldado, sellado, y blindado. Pero aquél día, ese chaval se encendió un cigarro y, con un pelín de miedo porque sabía que no debía poner los pies en aquel lugar, se lo fumó en el otro lado mientras, mirando al horizonte, decía, abstraído, en bajito: “quizá ésta es la última vez que puedo estar aquí”.

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16 Respuestas a A ambos lados del muro

  1. Estimada Beatriz, excelente. Un abrazo

  2. Señorita Huélamo, tome nota:

    Su genial pluma no coge polvo por lo que leo, celebro saberlo y leerle de nuevo.

    P.D.: A su pregunta “¿Quién es culpable, quién empezó?” responderá con mayor o menor grado de detalle e imparcialidad (según vivencias de cada cual) este documental que vi hace poco llamado “1948 – sueño judio pesadilla árabe” que pueden encontrar en este enlace > http://youtu.be/Gb86mdfwtfc

    Abrazos ;D

  3. amazing! I love the way you write! it keeps readers glued to the screen/text! brava ;)

  4. saccoballe dijo:

    un viaje absurdo y una tierra llena de contradicciones, pobre jesuscristo …
    una historia muy bonita, enhorabuena mandarïnchen

  5. Kapy dijo:

    Me gusta mucho como escribes Bea, y como hilas las historia, son geniales tus desventuras!
    Por dar un poco de caña, creo que en este tema es importante no mantenerse demasiado equidistante, ya que en este conflicto la balanza de la culpabilidad no esta nada compensada. Cuando planteas la pregunta de quien es el culpable, de quien empezó, o de quien arruina o ha arruinado la vida a quien, me cuesta bastante manterme sin responder.., sinceramente no requeriría más que hechar un vistazo a la historia para deducir que la injusticia sistemática, la ocupación y el sufrimiento ejercido basado en justificaciones divinas recaen de un lado, y el intento por sobrevivir y recuperar lo que es suyo del otro…os dejo unos links para el que quiera bucear un poco mas en el tema, en ellos se observa muy nitidamente que el único responsable de esta desgracia que ya dura tanto tiempo, es la interesada y prepotente forma de entender el mundo del sionismo.
    (los videos son en ingles, sorry si alguien no lo entiende)
    How Israel stole land os muestra las historia a traves de los números, claro y directo: http://www.youtube.com/watch?v=6Kws7AeNiZg&feature=related&fb_source=message
    Os dejo tambien un link de una conferencia del Dr. Norman Finkelstein, en el se puede ver ,que afortunadamente, no todos los judios están adoctrinados por las corrientes sionistas (dura 3 minutos y es maginifico) http://www.youtube.com/watch?v=aWkXtl3GOvg

    George Galloway es una excelente referencia para desmontar la propaganda Sionista, este es muy interesante: http://www.youtube.com/watch?v=xD65oBsTJsM&feature=player_embedded

    El gobierno de Israel lleva décadas saltandose a la torera todas las resoluciones internacionales,por ejemplo respecto al muro, del cual hablas en el articulo: http://www.un.org/apps/news/story.asp?NewsID=11292&Cr=palestin&Cr1&fb_source=message

    Creo de verdad que no debemos mantenernos equidistantes con la terrible ocupación de tierras palestinas, ninguna injusticia, especialmente de ese calibre, debe ser disfrazada de conflicto de igual a igual(No es una opinión, es una realidad que ya ha sido y es constantemente avalada por multiples resoluciones de la corte de justicia internacional, pero como se suele decir, la pela es la pela)

    Un beso Bea, y felicidades por tu Blog!

    • ¡Pues gracias a ti también por leértelo y dejar toda esta información! (no te quepa duda que la miraré con calma). Me alegro muchísimo además :) Yo ya tengo una opinión de todo este tema, y creo que se ve bien de qué parte estoy, pero no me he mojado mucho en verdad en argumentar los porqués y los qués, y es que no me voy a meter de lleno en política porque no es mi estilo y tampoco quiero escribir de algo de lo que realmente no estoy super informada. Transmito lo que he vivido y visto allí desde las dos partes y no creo haberlo retratado como algo de igual a igual, espero que no lo hayas visto así porque no considero haberlo escrito de forma neutral. Si planteo estas preguntas es porque por lo menos cabe preguntárselas para buscarles respuestas, y no partir de ideas preconcebidas. Creo que vale la pena formulárselas en algún momento, lo que aun así no justifica la ocupación. De todas maneras no he querido meterme mucho en el conflicto en sí, sino más en mi vivencia allí. Si no, lo habría escrito de manera totalmente distinta. Cada uno que saque sus propias conclusiones. Un abrazo gordo, Kapy, y espero saber más de ti!

  6. Eloisa dijo:

    Me encanta leer tus aventuras señorita Mandarina
    un beso

  7. David dijo:

    Enhorabuena, de nuevo, por tu post.
    No soy original pero cuando hay unanimidad por algo será, ¿no?
    Y enhorabuena por atreverte con todo ;-)
    Ya leo que has entrado en contacto con tu lado sefardí… y mozárabe.
    Curioso: Estuve justo al fondo del paisaje de la foto que has colgado (la del mar Muerto).

    Discrepo con Kapy / Ander: Cierto, Israel es una teocracia que practica el terrorismo de Estado (al igual que algunos estados de credo musulmán). Pero tengo claro que si la situación fuera la inversa serían las y los palestinos quienes harían lo mismo, es la condición humana :-(

    Ante el pesimismo, aportación petarda: Una cantante israelí (Noa) y otra palestina (Mira Awad) participando juntas en ¡¡Eurovisión!! :-S

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